| Preguntas Frecuentes |
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Si Dios es bueno, si Dios nos ama, ¿por qué permite el mal? Esta pregunta está basada en una falsa premisa, ya que presupone que nosotros estamos en una posición para determinar si lo que Dios hace es bueno o malo. Nosotros mismos no sabemos naturalmente qué es lo bueno, porque nosotros—realmente y a fondo—no somos básicamente buenos. ¿Cómo pues, podemos juzgar a Dios? Pero persiste el problema de mal; con frecuencia, después de alguna tragedia, se escucha la pregunta “¿por qué?”. Acuérdate: en el principio, Dios hizo el universo perfecto. Eso incluye al ser humano. Y en esa perfección, Dios le dio a la humanidad la capacidad y la libertad de escoger. Cuando Adán, el primer ser humano, escogió desobedecer y no amar a Dios, los frutos de su decisión vinieron a ser parte de la experiencia de todos. En Romanos 5:12 nos dice, “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” El mal en este mundo existe como resultado de ese pecado original. Para ponerlo en mejor perspectiva, considera esto: es inútil indagar acerca del origen del mal; el problema que todos necesitamos resolver es el hecho de que el mal sí existe. Y la única solución para el hecho del mal, es la solución que Dios presenta—Jesucristo. Cuando rindes tu vida a Jesús, entras en el propósito que Dios tiene para ti. Con eso, puedes asegurarte de su promesa de que todas las cosas actúan en conjunto para bien a los que aman a Dios, que son llamados conforme a su propósito. (Romanos 8:28) A veces lo que parece horrible y trágico puede dar como resultado, algo bueno. Considera el caso en la Biblia de José: sus hermanos lo vendieron como esclavo en Egipto. Pero él entendió que Dios lo permitió para colocarle en una posición de poder e influencia en Egipto. José declara a sus hermanos años después, que Dios volvió lo que ellos habían hecho para mal, en algo bueno, que le había dado esa posición salvar muchas vidas. (Génesis 50:20) No siempre entenderemos los “por qués” de lo trágico, pero podemos conocer al “Quién” que nos sostiene en medio de todo. Dios nos hace la promesa, “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo soy el SEÑOR, Dios tuyo…” (Isaías 43:2-3) ¿Por qué dicen los cristianos que Jesucristo es el único camino? ¿Estamos diciendo que, si alguien no pone su confianza en Jesucristo, va a condenación? Jesús mismo dijo, “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” (Juan 14:6) Si la humanidad pudiera llegar a Dios por otro camino, no sería necesaria la muerte de Jesús. Su muerte voluntaria en la cruz, enfatiza que fue la única forma. Los cristianos no son moralmente superiores a otras personas. Simplemente, una persona que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios, y proclama esa verdad, es como un limosnero que le dice a otro limosnero dónde te dan de comer. ¿No son iguales todas las religiones? Muchos preguntan, “¿No llegan todos los caminos a Dios?” “Si alguien es sincero en lo que cree, ¿no podrá llegar a Dios?” Si afirmas que todos los credos son verdad, ¿cuál vives tú? Ya que se contradicen uno a otro, no pueden ser verdad todos los credos. Es más: si examinas lo que cada credo enseña, verás que sólo Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó de los muertos. La Biblia enseña que Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en una cruz por nuestros pecados, que pagó la deuda nuestra, y que si nos volvemos de nuestro pecado a él, podemos ser perdonados y estar eternamente con él. No soy cristiano porque hay tanta hipocresía en las iglesias. Esta excusa es ofrecida muchas veces por aquellos que prefieren vivir aún en tinieblas. No quieren andar en la luz de Jesucristo. Jesús no nos dice, “Sigue una iglesia” o “Sigue un predicador”. Nos dice, “Sígueme”. (Mateo 9:9; Marcos 8:34; Juan 12:26) Dios nos da la libertad de escoger. Existe la opción de pecar—tomar decisiones en contra de lo que Dios nos enseña. La iglesia no es un lugar donde se reunen santos, sino es un hospital para pecadores. El peor pecado que puedes cometer, es decirle “No” a Dios. Toda gira en torno a lo que decides acerca de su Hijo; tu pecado es un asunto que Dios ya arregló. Encontrarás “hipocresía” en la iglesia, porque todos somos pecadores. También encontrarás a gente que está tratando de vivir su vida de acuerdo con las enseñanzas de Jesús. Pero, ¿qué intentaste? ¿En verdad asistías a una iglesia? ¿Leías la Biblia? ¿Le pediste a Jesucristo que entrara a tu vida? ¿Pusiste tu confianza en lo que Jesús dijo acerca de sí mismo? ¿Examinaste lo que Jesús dijo acerca de sí mismo? Mucha gente más o menos conoce los Diez Mandamientos, lo que “no harás”. Pero la Biblia también enseña, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente” (Marcos 12:30) Si no estás haciendo eso, estás quedando fuera, ante los ojos de Dios. Cristo es real. Muchas evidencias dan sustancia a esta verdad. Todos estaremos cara a cara delante de Dios en el día de juicio. (Apocalipsis 20:11-12) |




